Quiero encontrarte en mis sueños de la mañana; acompañándome ilustremente por las calles empedradas de un lugar al que todos creen pertenecer pero que sólo tú y yo sabemos que es nuestro.
Sobresaltarnos cada uno sobre nuestros ojos que reflejan espejismos siniestros del miedo que delata el posible futuro.
Sonriendo plácidamente en el campo de mi cabello, lucen los destellos en el corazón sincero de tu mano que arranca la mía de mi cuerpo para volar a otro mundo.
Perdiendo nociones de espacio y tiempo, nos vamos haciendo uno por la magia de lo real y lo sincero de lo imaginario.
Ya que es, que sea y no se quede, porque de mi vida ya te di todo y con la tuya muero poco a poco.
Ma. Fernanda Méndez Aguayo
jueves, febrero 24, 2011
viernes, febrero 04, 2011
Y para ser más franca: Nadie piensa en ti como lo hago yo.
Daniela Rivera Zacarías dice: “La vida es continuación de un amor eterno”.
Muy de acuerdo estoy con ella, en el pequeño matiz de que la vida por lo general nos la da dos personas que juran amarse eternamente.
Pero en otras cuestiones, la vida es más que la existencia; ¿han escuchado la frase de: muerto en vida?, también muy cierta.
“Vivimos” en un mundo, donde dicen todo es complicado, todo es corrupción, blanco y negro, contaminación, globalización, enfermedad. Ya no llega a ser sorprendente escuchar en las noticias que miles de personas mueren por causas de injusticia, hambre, pobreza y paz; ya es normal saber de madres pequeñas, violadores famosos, drogadictos y alcohólicos amigos y nada anónimos.
Si, al parecer sobrevivimos en un mundo lleno de humo gris que, en efecto, con su contaminación creciente y su falta de cultura, nos nubla la mente de lo bueno que aún nos queda y que a partir de esto, se puede formar más.
¿A que me refiero con: lo bueno que aún nos queda? Simplemente: “LA VIDA”.
Vivos, como sea, viviendo o sobreviviendo, estamos todavía en este planeta, con el único propósito de “ser felices”.
“Ser felices”, entre comillas, porque la definición de ser feliz, necesita un blog entero, ya que feliz significa muchas cosas, el estado civil, la forma de tu cuerpo, el dinero, el poder, la inteligencia, la familia, los amigos, la personalidad, el trabajo, etc.
Cada persona tiene su propio intento de definición; lo importante es que con ella y formándola poco a poco se llegue a la comodidad que en momentos te haga sentir, bien, es decir y en una buena y poderosa palabra: FELIZ.
Mi definición muy personal de felicidad viviente y palpable viene de momentos, espacios y personas. Seguro se preguntan ¿palpable? Si, palpable, porque como ya dije los momentos los vivo yo: la púnica persona que vive lo que sucede a su alrededor en los espacios y con las personas que quiere o no, palpable, porque hasta el amor puede sentirse en el estómago, el hipotálamo, el hígado y la piel… palpable porque respirar el aire que rodea mi cuerpo y me mantiene en órbita es reconfortante… palpable porque yo soy la primer persona que toco a cada amanecer y con la que me dirijo hacia mis personas favoritas y las que no lo son, pero que hacen sentirte vivo y a veces medio muerto, pero con los pies bien puestos en la tierra, quizás en un mundo volátil pero fijo sobre mí y yo sobre él.
Como ven, es un mundo de contradicciones y revolturas.
No podré seguir porque el hambre me hace recordar que sigo viva también.
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