jueves, septiembre 20, 2012

¿Qué?

-Transparente no es lo mismo que blanco.

-¿Qué puede ser transparente?

-Un vidrio de una ventana. Esa facilidad para descifrar lo que hay detrás, para predecir una llegada y hasta una partida; el tiempo predecible: el día y su luz templada, la tarde y su intenso calor, la noche y el frío cortante.

-Frágil, muy frágil. ¿Por qué juegan cerca del marco de mi alma?

-Ven que estas cerca, tranquila y algo ausente de ti.

-Me ocultaré. El blanco es mi color favorito, rebota los destellos del sol sin dejar a obscuras, protege del frío y el gris de la lluvia, aunque la lluvia me gusta pero no cuando se filtra en mis ojos, es triste. Pondré una cortina.

-¿Así nada más?

-A las seis de la tarde abriré un poco la cortina, me gustan los tonos cálidos del sol.

-¿Y la luna?

-Cierto, amo el reflejo que destella en las noches, incluso el frío me gusta cuando ando inquieta de sueños, cuando no puedo dormir y pienso que soy invencible.

-Entonces el amanecer ¿no podrá contemplarte?

-¡Ese loco! Es bipolar, puede que me abrace con la esperanza de un nuevo día, de los tonos, calor, frío, lluvia, juego, vida. Y otras que me despierta cuando más tranquila estoy, en mi estado de seguridad total.
¿Qué hago si la cortina no funciona?

-Despierta.




María Fernanda Méndez Aguayo