sábado, febrero 16, 2013

Yo soy


Dos décadas en tiempo y contando.  Siempre percibiendo que el tiempo me rinde aunque comience a obscurecer.

Mujer con las medidas exactas en la sonrisa y el ánimo. De lienzo delicado ante la aguja de los nervios. Miope pero curiosamente observadora.

El latido de dos vertientes  totalmente opuestas, ahora divididas; me dirijo al océano, me he despegado de sus mares.

Risueña por las mañana, creativa por las tardes,  ocurrente en las noches,  una tumba en la madrugada, y sutil todo el santo día.

La fe que se derramó en mi existencia; costumbres y hábitos que me regaló la jocunda infancia y mi equilibrada adolescencia.

El descontrol llegó con el cambio y el cambio causó la locura. He aprendido a equivocarme sin pensar en la soledad. Comprendo que el amor es mucho y me toca repartir las rebanadas del pastel.

Una película con un millón de canciones, fotografías y actores, la principal actriz que a veces se siente doble.

Los cuerdos que disfrutan y no pregunta, también, los locos que aprecian y todo cuestionan.

El blanco turbio de mis pensamientos; el inicio del color sin llegar a la opacidad de lo turbio, pero también esa parte de indecisión de mis ideas, el contraste imperfecto de experiencias.

La que se puso de cabeza para estar en sintonía con el mundo, aunque se le resbale una que otra regla.

María Fernanda Méndez A.