sábado, agosto 20, 2011

El dolor inevitable.

Terminar con un ciclo: una separación de cualquier tipo; es un dolor inevitable. 
Es de esas veces que estas consiente de que hiciste lo correcto, pero aún así te duele la realidad por más buena que pueda parecer.


Ser sinceros, con tú corazón y con tu razón.... con su corazón y su razón... ser por ser, porque el amor es más grande que el orgullo y la vanidad, porque la verdad es más fuerte que la vida misma, porque es ella y solamente queda poder sonreírle sin pedir explicación y sin sentir futuro arrepentimiento.


Se quiere más cuando eres consiente de tú vida en el ahora, cuando permites que no se prive ni tu libertad, ni la de la persona que quieres.


Cuando aceptas tus errores y aprendes a canalizar tu vida de la forma que sólo tú crees correcta, es cuando se da el momento feliz... el momento de la felicidad.



domingo, agosto 07, 2011

auuuch

El joven innombrable
No sabes lo que le haces a mi corazón, la verdad que confusión debería ser tu nombre, porque en la víspera de mi seguridad me destapas el alma con esa realidad tan tuya que me conmueve a caer en ti… creerte de cierta forma abstracta, donde no sé quién eres pero yo te quiero más.
Eres un poco invisible, invencible, incorruptible… tan tú.
Escapas de este corazón con el que juegas, en el momento justo de mi pérdida en tu mirada cierras los ojos ante tu vida que ya creo mía y te la llevas del otro lado de mi ser.
Hablas de forma confusa, tus labios son muros de contención ante mi entendimiento, dices sin decir, hablas y no por hablar, expresas y me destrozas de forma dulce la ilusión.
¿Qué más te puedo decir? ¿No te has dado cuenta de cómo te miro? De la forma en la que me siento sutilmente a tu lado para que me veas así de cerca, así para abrazarme, así para tomarme de la mano… así para que me ames cómo yo ya lo comencé a hacer desde que recargaste tu vida sobre la mía.
Ya nada me queda, más que me digas algún día cuales cosas vas haciendo realidad, en ti… y luego en mi.

 María Fernanda Méndez Aguayo

sábado, agosto 06, 2011

Mi alma tiembla,  las manos son reflejo de los latidos de mi corazón, nunca mi alma había exaltado su inquietud sobre mi cuerpo, y mis reflejos me estremecen, me llevan la cabeza al suelo y pierdo las ideas entre piedras calientes que sofocan la verdad.
Mafer Menag