Querido hermano:
Sabes, pequeño mío, eres de las mejores personas que me ha regalado la vida, eres simplemente un milagro grandioso que me hace sonreír de tan solo pensarte.
Compartimos sangre, el apellido y un sin número de anécdotas, y es esto último lo que nos hace más hermanos, la vida que llevamos juntos.
La vida de golpe, pero suave, la vida rápida pero cadenciosa, la vida rota pero completa, la vida inútil que hace todo para nosotros, la vida sin ti pero siempre de tu mano.
Sabes que hay de todo tipo de momentos, que tenemos una mente tan loca como para rebotar de felicidad llorando por las tragedias, que simplemente contamos el uno con el otro y nada es más importante que sentirte bien conmigo, porque no aguanto, y nunca lo haré, estar enojada contigo o disgustada; es imposible imaginar mi vida sin tu risita ahogada, sin tu voz tan fuerte al decirme lo que sientes mientras contienes tu emoción apretando tus manos, sin esa mirada sarcástica que se burla tiernamente de mi altura o de mis desgracias, de tus abrazos que me asfixian sin casi tocarme.
Eres genial, simplemente un caballero que me consiente bellamente como su pequeña niña, aún siendo yo mayor que tú.
Esta carta virtual, pronto la tendrás en tus manos, porque estaba inspirada y me emociona, como sabes, que me leas.
Con cariño:
La enana
María Fernanda Méndez Aguayo
No hay comentarios:
Publicar un comentario