Ese que me robaste sólo con el pensamiento
aquel que soñamos sin despertar
este con el que vivimos hablándonos
sin prisa paso la noche
Entre lluvia vi tus ojos y me mataste
con un brillo, seguí la luz de tu intención
¿Quieres jugar a no ver mis labios?
Me interrumpes la oración con tu sonrisa coqueta.
¿Sabes cuan difícil es concentrarme con la cortina de tu felicidad?
Que ironía, guardamos nuestros labios
pero así los sentí más cerca
tus labios tercos
Por eso puedo sonreír
nada opaca mi culpa y
creo que puedo dormir
con el beso,
ese que no me diste
y que poseo.
María Fernanda Méndez Aguayo
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