Había lluvia en mis pupilas
era una imagen tambaleante
y su sonrisa la pastilla de mi alma.
Doce de la noche, pienso en alguien
ese bombardeo de latidos ajenos
me tienen contemplando la oscuridad.
Me enamoré de la sombra de un abrazo
es tan fuerte tu voz en mi alma,
no la reconozco entre tanta gente.
Mejor iré a dormir
¿y si despierto con tu respiro?
prefiero descansar y seguir soñando contigo
despierta.
Mafer Menag
jueves, junio 28, 2012
martes, junio 19, 2012
Si quisiera
El conejo escapó de la luna,
de nube en nube llegó a mi oído
su pequeño susurro de amor.
Y es que el cielo encuentra latidos,
fugaces, perdidos y brillantes.
Conejo, no se volar
sin que se me caigan los sueños,
por eso la tierra me acurruca.
Suave amigo de mis locuras
endulza mis labios con tu canción,
regresa a la luna llevando mi corazón.
María Fernanda Méndez Aguayo
de nube en nube llegó a mi oído
su pequeño susurro de amor.
Y es que el cielo encuentra latidos,
fugaces, perdidos y brillantes.
Conejo, no se volar
sin que se me caigan los sueños,
por eso la tierra me acurruca.
Suave amigo de mis locuras
endulza mis labios con tu canción,
regresa a la luna llevando mi corazón.
María Fernanda Méndez Aguayo
lunes, junio 18, 2012
Y, si tiene sentido...
En el charco que dejó tu triste mirada
pondré sol para evaporar esa tristeza.
Lloverá enseguida sobre el alma del olvido.
En cada gota recordaremos
una lluvia oscura como esta.
Y que el viento se lleve
lo que fue transparente
para este corazón
que dejaste intacto.
Mafer MenAg
María Fernanda Méndez Aguayo
pondré sol para evaporar esa tristeza.
Lloverá enseguida sobre el alma del olvido.
En cada gota recordaremos
una lluvia oscura como esta.
Y que el viento se lleve
lo que fue transparente
para este corazón
que dejaste intacto.
Mafer MenAg
María Fernanda Méndez Aguayo
martes, junio 05, 2012
Nubes y lunas
Vida, separa mis labios
que nubes y lunas sean mi cama.
Dormir, intactos están mis sueños.
Una playa frente a la ventana,
desapareceré el mar en mis manos.
Risas, desde ecos, sordera.
¿El mundo habla?
¡Que grite!
Correr, correr, correr.
No existe la voz,
es la tierra debajo de mi sombra
anuncia mi entrada, soy ocaso.
Lloro, y es el viento flor de agua.
Veneno que absorbe y me traga.
Entonces el blanco crea obscuridad
¿y mis ojos?
el cielo, cama de una extraña
nubes y lunas, casa del sol.
María Fernanda Méndez Aguayo
No quiero más abrazos solos,
tragedia de nadie, locura de nosotros.
Estremecido en la orilla de tu cama
gritas la desdicha de tu vida
en pedazos sin vida, lágrimas huecas.
Yo, que el reloj te arranqué,
tiré de tu mano a la punta del cielo,
cortaste dulcemente mis dedos
y logré escapar del chantaje
la mentira que era tu mirada.
Ma. Fernanda Méndez Aguayo
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