El conejo escapó de la luna,
de nube en nube llegó a mi oído
su pequeño susurro de amor.
Y es que el cielo encuentra latidos,
fugaces, perdidos y brillantes.
Conejo, no se volar
sin que se me caigan los sueños,
por eso la tierra me acurruca.
Suave amigo de mis locuras
endulza mis labios con tu canción,
regresa a la luna llevando mi corazón.
María Fernanda Méndez Aguayo
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